Julieta Venegas Y La Niña Que Sí Puede

La canción infantil que terminó convirtiéndose en himno mundialista

Algunas canciones nacen para acompañar una época. Otras pasan años esperando el momento exacto para encontrar un significado nuevo.

Eso es precisamente lo que acaba de ocurrir con “La niña futbolista”.

El pasado 29 de mayo, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el Gobierno de México presentó una nueva versión de la canción interpretada por Julieta Venegas como parte de las iniciativas culturales rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026.

La elección sorprendió a muchos. No porque la canción fuera desconocida, sino porque pertenece a una generación distinta de la conversación musical actual.

Durante más de veinte años, “La niña futbolista” habitó el universo del rock infantil mexicano como una de esas piezas que sobreviven gracias a la memoria colectiva. Ahora vuelve convertida en algo mucho más grande: una declaración sobre inclusión, deporte y sueños que se niegan a aceptar un «no» como respuesta.

Una historia que comenzó mucho antes del Mundial

La canción fue escrita por Ignacio Silva, integrante de Los Patita de Perro, a finales de los años noventa.

Posteriormente apareció de manera oficial en el repertorio de la agrupación en 2003 y rápidamente se convirtió en una de las canciones más representativas del grupo.

La historia es sencilla, pero precisamente ahí reside su fuerza.

La protagonista es una niña que sueña con jugar futbol profesional. El problema es que constantemente escucha las mismas objeciones: que ese deporte no es para ella, que debería dedicarse a otras cosas, que existen espacios donde supuestamente no pertenece.

La canción responde de forma directa.

La niña entra a la cancha de todos modos.

Y mete gol.

Dos décadas después, el mensaje no perdió vigencia. Si acaso, ganó nuevas capas de significado.

Julieta Venegas encontró el corazón de la historia

Para esta nueva versión se convocó a Julieta Venegas, una artista cuya trayectoria siempre ha estado ligada a narrativas de independencia, identidad y libertad personal.

La cantante explicó en declaraciones retomadas por Billboard Español que, mientras grababa la canción, imaginaba constantemente a una niña escuchando que no podía hacer algo. Su intención era convertir la interpretación en un impulso para quienes todavía enfrentan ese tipo de barreras.

La elección parece natural.

A lo largo de su carrera, Julieta ha construido un catálogo donde las mujeres suelen ocupar el centro de la historia desde una posición activa, tomando decisiones, equivocándose, recomponiéndose y avanzando.

“La niña futbolista” encaja perfectamente dentro de esa tradición.

Una producción que mira hacia el Mundial

La nueva versión fue producida por Yamil Rezc y suma la participación del Coro del Conservatorio Nacional de Música y del Coro de Estudio Allaire.

El resultado amplía la dimensión emocional de la canción original sin perder su esencia.

Además, el videoclip fue grabado en los renovados Estudios Churubusco como parte de una iniciativa conjunta entre la Secretaría de Cultura y la Secretaría de las Mujeres.

No es un detalle menor.

La producción busca conectar directamente con uno de los grandes temas que rodearán al Mundial de 2026: la creciente visibilidad del futbol femenil y la participación de nuevas generaciones de niñas que hoy ven el deporte de manera muy distinta a como se veía cuando la canción fue escrita.

El debate que también formó parte del lanzamiento

Como suele ocurrir cuando la cultura popular se cruza con iniciativas gubernamentales, la canción provocó reacciones encontradas en redes sociales.

Hubo quienes celebraron el rescate de un clásico del rock infantil mexicano y quienes cuestionaron la participación institucional detrás del proyecto.

Julieta Venegas respondió defendiendo la iniciativa desde una postura sencilla: la música puede cumplir una función social y cultural sin perder valor artístico.

La discusión, en realidad, terminó demostrando algo interesante.

La canción sigue generando conversación más de veinte años después de haber sido escrita.

Y muy pocas composiciones pueden presumir algo así.

Un Mundial que también se juega fuera de la cancha

Cuando el Mundial de 2026 arranque oficialmente, millones de personas estarán pendientes de selecciones, resultados y figuras deportivas.

Pero los grandes eventos también construyen relatos paralelos.

Canciones, imágenes, símbolos y momentos culturales que terminan sobreviviendo mucho más que algunos partidos.

«La niña futbolista» parece apuntar justamente hacia ese territorio.

No habla de campeonatos ni de estadísticas.

Habla de la posibilidad.

De una niña que escucha todas las razones por las que debería quedarse fuera del juego y decide entrar de todos modos.

Y quizás por eso funciona tan bien en este momento.

Cierre editorial

Los himnos deportivos suelen hablar de victorias, trofeos y gloria. «La niña futbolista» apuesta por algo más simple y probablemente más importante: el derecho de imaginarse dentro de la cancha. Porque antes de levantar una copa, antes de marcar un gol y antes incluso de ponerse un uniforme, alguien tuvo que creer que podía hacerlo. Y a veces una canción sirve exactamente para eso.

Escuchas

Frecuencia Millennial

La FM del mundo
Canción actual

Álbum: