Becarios denuncian explotación, maltrato, acoso sexual en Académica de Música de la UNAM

Becarios y exbecarios de la Académica de Música Antigua de la UNAM denunciaron trato violento, explotación laboral, maltrato psicológico, discriminación, hostigamiento y acoso sexual. No obstante, la Universidad mantiene los casos en la impunidad. Peor aún, como no son estudiantes ni trabajadores universitarios, carecen de derechos

Durante el último año y medio, un grupo de becarios y exbecarios de la Académica de Música Antigua de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha denunciado trato violento por parte de Jorge Alberto González Cózatl, excoordinador artístico de dicho proyecto. Las denuncias son por explotación laboral, maltrato psicológico, hostigamiento, acoso sexual y discriminación.

A pesar de que el director, compositor y productor musical González Cózatl terminó su encargo al frente de la Académica de Música Antigua (AMA) en diciembre de 2020 (un año después de que iniciaran las denuncias), los exbecarios continúan luchando por recuperar el espacio formativo que tenían al interior de una orquesta de música barroca, única en su tipo. Sin embargo, por no ser estudiantes ni trabajadores universitarios no cuentan con derechos que defiendan su relación con la institución, les comunicó la Defensoría de los Derechos Universitarios.

Ante la falta de resolución, las víctimas denunciaron también a Jorge Volpi Escalante –coordinador de Difusión Cultural de la UNAM– y a José Wolffer –titular de la Dirección General de Música– ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (la queja, con número de expediente 85365/2020, ya fue notificada a la UNAM).

José Wolffer asegura a Contralínea que la Universidad sí atendió las denuncias a través del Consejo Asesor de la Academia de Música Antigua, la Dirección General de Música, la Oficina Jurídica y la Unidad de Género e Inclusión de la Coordinación de Difusión Cultural en los meses de octubre y diciembre de 2020.

La Academia de Música Antigua es una orquesta fundada por la UNAM en 2017 con el objetivo de fomentar la formación académica y artística de jóvenes menores de 30 años especializados en la música de los siglos XVII y XVIII: cantantes, intérpretes de violín, viola, violonchelo, contrabajo y clavecín, entre otros instrumentos. La AMA sigue el esquema de la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, según el cual los músicos son contratados como becarios (figura vagamente definida en la legislación universitaria).

Todo parecía funcionar bien en la “orquesta barroca” de la UNAM hasta que, en diciembre de 2019, tres becarios y una exbecaria escribieron al coordinador Volpi Escalante para exponer su experiencia como integrantes del proyecto y exigir la renuncia del entonces coordinador artístico, Jorge González Cózatl.

Los jóvenes músicos –Guillermo Arturo Jiménez, Odette Barrón y Carlos Javier Vázquez–  anunciaron que suspenderían su participación en el proyecto hasta que fueran resueltas las problemáticas denunciadas. A ellos se sumó una exbecaria, Mariana Cervantes, quien denunció al entonces coordinador artístico por discriminación.

Jorge González Cózatl, máxima autoridad al interior de la orquesta, fue señalado por ejercer un trato violento hacia los becarios, generar un ambiente de presión excesiva y menospreciar su trabajo profesional, así como por extender los horarios de ensayo, incurrir en conductas de acoso sexual, realizar descuentos a discreción sobre las becas, disponer del tiempo de los becarios para actividades administrativas y generar intrigas contra los directores de orquesta invitados, como Horacio Franco, Baltazar Zúñiga, Yuriria Fanjul, Rafael Palacios y Javier Artigas.

Al menos 11 becarios, exbecarios y colaboradores de la AMA se sumaron a la denuncia y compartieron sus experiencias en torno a la problemática. Los músicos describieron a González Cózatl como un director autoritario, manipulador y poco empático, que se burlaba de los becarios y los humillaba públicamente.

Reclamaron que la enseñanza teórica en la Academia no tenía continuidad ni era adecuada para el nivel universitario; expusieron que Cózatl los forzaba a trabajar con lesiones como fatiga muscular, afonía y fracturas en los dedos, y reprocharon que no podían faltar a los ensayos -aún con justificantes- sin sufrir descuentos sobre la beca o correr el riesgo de ser dados de baja.

En entrevista con Contralínea, Arturo Jiménez, exbecario de la sección de bajo continuo de la orquesta, narra cómo fue orillado a pagar por las tutorías que tenía la obligación de tomar y cómo fue sancionado con el descuento de un mes entero de su beca cuando decidió enfrentar la situación:

“El tutor con el que yo estaba trabajando me comentó que sus honorarios eran de 800 pesos y que la Academia de Música Antigua de la UNAM le ofrecía sólo 200 pesos por clase. Para él eso era insuficiente, y yo acepté trabajar bajo ese esquema (asumir el costo de las tutorías) porque pensé que al final todo iba a valer la pena. Estuve trabajando así durante seis meses. Todo fue consensuado y aprobado por Jorge Cózatl”.

Pero cuando Arturo decidió dejar de pagar las clases y solicitar a la AMA un nuevo tutor, González Cózatl lo acusó de mentir respecto al cobro del servicio y de infringir, por tanto, el reglamento: “había un punto donde decía que la intriga dentro de la AMA era penada con la expulsión. Me citaron en la Dirección General de Música y ahí estaba Jorge González Cózatl, Fernando Saint Martin [en ese entonces director general de Música] y el profesor que me había estado cobrando. Simplemente me leyeron el reglamento y negaron que yo hubiera realizado algún pago. Estaban decididos a expulsarme, pero lo que no se esperaban es que yo llevaba impreso un año de conversaciones de WhatsApp con este profesor donde se detallaba el esquema de pago que debía seguir”.

Arturo no fue expulsado de la AMA y se le prometió que no tendría que hacer audición de permanencia para el siguiente semestre. Sin embargo, llegado el momento de las audiciones, no sólo fue solicitado a presentarse, sino que se le descontó una mensualidad completa de la beca (10 mil pesos) por haber cometido intriga. “Me di cuenta de que todo era una farsa y que si ellos querían hacer algo lo iban a hacer independientemente de que me defendiera objetivamente”, comenta.

El reglamento de la AMA-UNAM fue modificado en junio de 2020, sin embargo, en su versión anterior (vigente durante la coordinación de González Cózatl) admitía el descuento de 500 pesos por demoras y 1,000 pesos por ausencias a ensayos sobre la beca mensual de los músicos. Las amenazas con descuentos eran un lugar común en el método de dirección del excoordinador artístico, según refieren las denuncias de los becarios.

Odette Barrón, exbecaria de la AMA, también relata en entrevista el conflicto por el que terminó saliendo de la orquesta, una experiencia que sitúa como ejemplo de la falta de interés del coordinador artístico hacia la salud física y mental de los becarios.

En los preparativos para la presentación de una obra, a principios de diciembre de 2019, Odette debió trabajar todos los ensayos sin la cantante con la que compartiría el escenario: una música invitada a quien le fue concedido un permiso de vacaciones. A pesar del desgaste vocal que suponía cantar sin la soprano segunda, el coordinador artístico presionó a Odette por su desempeño y llegó incluso a amenazarla de expulsión.

“Antes de entrar a la AMA fue mi debut en Bellas Artes y fue gracias a que estudié un curso de especialización de dos años con Francisco Araiza, un tenor reconocido en todo el mundo. Yo venía de un trabajo de éxito en toda mi carrera y de pronto esto, que (Cózatl) me tachara de que no estudiaba y de que no era capaz, cuando llevaba meses cantando enferma a causa de la explotación que él estaba haciendo”.

El jueves 5 de diciembre de 2019, después del ensayo, la joven decidió hablar con el coordinador y cuestionar su actitud hacia ella, preguntarle por qué la estaba explotando vocalmente mientras permitía que la cantante invitada vacacionara en el extranjero. “Lo último que me dijo antes de que yo me fuera llorando fue: ‘espero que mañana seas muy neutral’”, relata Odette.

“La gerente de la AMA me encontró llorando en el pasillo. Yo no podía hablar, pero lo que alcancé a decirle fue que Jorge Cózatl era el peor director que había conocido en mi vida, que ni siquiera él iba a poder cantar lo que me estaba exigiendo (él también es cantante) y que me estaba lastimando la voz”, agrega la joven soprano.

Después de ese día, los becarios Arturo Jiménez y Carlos Vázquez decidieron asistir junto con Odette a solicitar una audiencia con el coordinador de Difusión Cultural, Jorge Volpi para exponer la situación que estaban enfrentando. Emplearon los siguientes días para redactar sus testimonios en cartas y recibieron el apoyo de otros exbecarios y colaboradores que decidieron también compartir sus experiencias.

Los testimonios reunidos revelaron diversas irregularidades al interior de la AMA-UNAM. Por ejemplo, el exbecario Gerardo Juárez relató que el clavecinista contra el que compitió en las audiciones de ingreso terminó siendo contratado como su profesor: “no entiendo cómo es que si yo he presentado una audición que me hizo ser acreedor a la beca, ganando el primer lugar, esta persona terminó siendo mi maestro. Fue una cosa muy rara para mí y el orgullo que sentía de haber ganado se convirtió en vergüenza”, afirmó en su carta de denuncia.

Académica de Música Antigua de la UNAM
Académica de Música Antigua de la UNAM

Las respuestas de la Universidad Nacional

Los becarios de la AMA no sólo enviaron sus testimonios por escrito a la Dirección General de Música (DGM) y a la Dirección de Difusión Cultural (CDC), sino que se acercaron a denunciar ante la Defensoría de los Derechos Universitarios, la Unidad para la Atención de Denuncias, la Rectoría y la Oficina de la Abogacía General de la UNAM. Incluso decidieron utilizar la plataforma digital Change.org para hacer pública la solicitud de destitución de Jorge González Cózatl.

Y es que si bien en un principio la respuesta de las autoridades parecía positiva, con el paso de los meses y la llegada de la pandemia de Covid-19, los jóvenes músicos comenzaron a sospechar que su reclamo (reingresar a la Academia después de la renuncia del coordinador artístico) no encontraría una solución favorable.

Fue hasta octubre de 2020, diez meses después de realizadas las denuncias,  que la DGM respondió a las cartas enviadas por Arturo, Odette y Carlos, y los canalizó a la Unidad de Género e Inclusión de la CDC para recibir atención psicológica. Además, la dependencia universitaria instó a Jorge Alberto González Cózatl a apegarse al Código de Ética evitando conducirse de forma ofensiva y agresiva ante los becarios, y le instruyó a disculparse por escrito con Odette por comentarios relacionados con violencia de género.

En la misiva que dirigió a la joven cantante, González Cózatl afirmó haber tenido la oportunidad de reflexionar sobre sus expresiones y extendió una disculpa: “lamento que mis palabras hayan sido incorrectas y mis expresiones inapropiadas. Le puedo asegurar que en ningún momento hice mis comentarios con la intención de agraviarla o vulnerarla”.

La atención sobre el caso habría resurgido en octubre, según los propios becarios, por la publicación de una nueva denuncia por acoso sexual en contra de Jorge González Cózatl. En realidad, se trataba de una denuncia que ya había sido compartida con la universidad de forma anónima y que resurgió luego de que la denunciante, Diana Sánchez, decidiera compartir abiertamente su experiencia debido a la falta de respuestas de las autoridades.

En entrevista con este medio, Diana Sánchez explica que ella no conoció a Jorge González Cózatl en la Academia de Música Antigua, sino en el Coro Universitario Estudiantil de la UNAM. A pesar de la jerarquía en la relación de trabajo y de una diferencia de edad de 17 años, el compositor y productor musical comenzó a escribirle mensajes con connotación sexual.

Ambos eran mayores de edad y mantuvieron una relación consensuada, sin embargo, cuando comenzaron las denuncias al interior de la AMA, Diana se animó a relatar su experiencia pues cayó en cuenta de que había un “modus operandi”: utilizar su prestigio y autoridad para mantener relaciones con mujeres mucho más jóvenes y subordinadas a él en diversos ensambles musicales.

“En ese momento, leyendo los testimonios anónimos de otras chicas, me di cuenta de que lo que yo había vivido con él fue lo mismo que ellas vivieron. Me enojó mucho que otras mujeres tuvieran que pasar por lo mismo y además peor que yo”, relata Diana.

Luego de que se conociera su identidad, la denuncia de Diana fue atendida con mayor preocupación por la universidad. Y es que, a diferencia de muchos de los becarios de la AMA (con estudios en el Conservatorio Nacional de Música o en el extranjero), ella estudió el bachillerato y la licenciatura en la UNAM.

Jorge González Cózatl dejó la coordinación de la AMA en diciembre de 2020. Su partida, sin embargo, no satisfizo a los jóvenes que llevan más de un año denunciando su comportamiento: según la versión oficial, Cózatl terminó su periodo al frente de la orquesta y las denuncias no tuvieron nada que ver con su salida.

“Yo no me quedo satisfecha porque para mí Jorge es una persona que necesita ser atendida y que necesita trabajar sus propias violencias. Él va a seguir siendo maestro, es difícil que deje de estar en el mundo del arte, pero el escenario ideal es que se haga responsable, que tome terapia y que la AMA-UNAM compense esta lamentable decisión que tuvieron que hacer mis compañeros de retirarse de ese proyecto que amaban tanto con tal de no vivir violencia por parte de Jorge”, considera Diana Sánchez.

Así como la denuncia de Diana orilló a la DGM a responder a los becarios de la Academia de Música Antigua, en marzo de 2021, un nuevo reclamo realizado por la exbecaria Mariana Cervantes reavivó el caso. Mariana reprochó a Jorge Volpi y a José Wolffer que a más de un año de haber denunciado a Jorge González Cózatl no había recibido ninguna respuesta por parte de ninguna autoridad, mucho menos atención psicológica o asistencia jurídica. Y dado que otros exbecarios ya habían recibido respuestas, Mariana consideró que estaba siendo víctima de un acto de discriminación.

“En cierta manera se espantaron porque yo soy alumna de la UNAM, tengo derechos como universitaria y mi caso no había sido atendido. Primero, cuando hablé con la abogada me dijo que no podían darle seguimiento a mi caso, pregunté por qué y me respondieron que no tenía ningún derecho, pero cuando les dije que soy alumna de la UNAM inmediatamente cambiaron el tono de voz y me empezaron a tratar súper bien. Mi caso reavivó todo porque soy universitaria y tengo protección por parte de la UNAM. Pero, si no fuera por eso, todo seguiría igual. Arturo y Odette no cuentan con este apoyo, por eso se fueron a instancia externas”, explica Mariana Cervantes en entrevista.

A partir del reclamo de Mariana, Volpi Escalante se comprometió a sostener una audiencia con los exbecarios, un espacio de diálogo solicitado por los músicos de la AMA desde diciembre de 2019. El encuentro, sin embargo, aún no tiene fecha programada.

La última actualización del caso sucedió en abril de 2021, cuando, después de casi un año y medio de proceso, Arturo Jiménez fue notificado por la Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género de la UNAM (DDU) de que su expediente sería archivado como “asunto definitivamente concluido”.

La DDU consideró que no podía asumir responsabilidad en el caso porque “el promovente no cumple con la calidad exigida por nuestra normatividad universitaria aplicable (…) dado que no cuenta con la calidad de alumno o académico de esta universidad”, según refiere la notificación emitida el 23 de abril de 2021.

Según la DDU, dado que la Academia de Música Antigua no es parte de ninguno de los niveles de bachillerato, licenciatura o posgrado de la universidad, sus becarios no cuentan con el derecho de presentar reclamaciones, quejas, inconformidades o denuncias.

Además, la Defensoría consideró que las autoridades universitarias ya habían cumplido su responsabilidad al implementar el procedimiento que consideraron pertinente: invitar a Jorge González Cózatl a modificar su actitud y dar respuesta a los escritos presentados por los becarios.

Independientemente de la resolución de la DDU, los exbecarios ya habían ingresado quejas ante el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos en diciembre de 2020. José Fabián Wolffer Hernández (director general de Música), Jorge Volpi Escalante (coordinador de Difusión Cultural) y Maricela Morales Ángeles (coordinadora de Oficinas Jurídicas de la UNAM) fueron señalados por discriminación, violencia de género y violación a los derechos humanos.

Consultado por Contralínea sobre el tema, José Wolffer, titular de la DGM afirmó que no es posible expresar una posición institucional sobre el tema porque “si bien la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM (mediante la Oficina de la Abogacía General) ya respondió a la solicitud de información realizada en su momento por dicha Comisión, ésta no ha notificado aún la conclusión del proceso, por lo cual el mismo sigue sujeto a las limitantes del caso, en particular a la obligación de guardar confidencialidad y proteger los datos personales”.

Los cuatro exbecarios de la AMA que se han mantenido unidos durante el proceso de denuncia solicitan la restitución de su posición en la UNAM, el pago de sus becas a partir del mes de enero de 2020 (bajo el esquema de “salarios caídos”) y una compensación económica por daño moral. Esperan, asimismo, que las autoridades universitarias reciban un apercibimiento y que emitan una disculpa pública y por escrito.