J Balvin y Bad Bunny nos invitan a su “Oasis”

En el último tercio de Oasis, el nuevo álbum colaborativo de ocho canciones de las superestrellas latinas J Balvin y Bad Bunny, hay una alusión lírica que resultará familiar para muchos hispanohablantes que conocen el rock latino de los noventa o las fiestas de karaoke.

“Y tu corazón idiota siempre me extrañará”, canta Balvin, versionando un fragmento de “Lamento Boliviano”, el clásico de la banda argentina Los Enanitos Verdes.

Es más que una simple referencia. Se trata de un puente hacia otro sonido, otro país y otra generación: Marciano Cantero, el célebre cantante de 58 años de Los Enanitos Verdes, participa con un largo verso en la canción “Un Peso”, de Oasis.

Más que simpleza o flexibilidad, esta característica inesperada del disco es una muestra del cúmulo de proyectos creativos y paralelos de Balvin, la estrella colombiana de 34 años, y Bad Bunny, el famoso cantante y productor puertorriqueño de 25 años, a medida que amplían el alcance de la música latina, sin dejar de desafiar sus reglas. Cada uno ha partido del reggaetón y, con sus toques experimentales y colaboraciones internacionales, forman parte de una nueva generación de artistas que ha llegado al estrellato del pop con esa corriente popular conocida como la música urbana.

Alejandro Duque, director general de Universal Music Latino, el sello que supervisa el lanzamiento sorpresa de Oasis, la primera iniciativa de esa magnitud en la música en español, ha definido a Balvin y Bad Bunny como “las dos estrellas que corren más riesgos creativos” en la escena actual de la música y elogia sus ambiciones globales.

“Si mañana yo quisiera sacar un álbum de rock o si quiero sacar un álbum de bachata, nadie me puede decir nada porque… ¿por qué no puedo?”, dijo Bad Bunny en una entrevista, demostrando su desprecio por los puristas de los géneros musicales. “Creo que el mensaje es la unión, no excluir a nadie. Tratar de unir público, unir países, unir gustos musicales, unir gente”.

En otra sección de Oasis, Balvin y Bad Bunny, quienes comparten un gusto particular por los trajes y las joyas ostentosas, continúan recorriendo los sonidos latinos sin centrarse solo en la energía del reggaetón de la vieja escuela o en la actual influencia del trap de Atlanta en la música urbana, sino posicionándose como embajadores y guías en el mundo cada vez más global de la música popular.

En los últimos años, esta pareja de artistas ha explotado el colapso de los géneros musicales y el alcance casi ilimitado de la transmisión digital y YouTube para expandir su música de una manera sin precedentes —incluso participaron como invitados en “I Like It”, el éxito de Cardi B— mientras siguen cantando y rapeando en español. Crean letras con referencias geográficas específicas y alusiones culturales, sin mostrar concesiones por las audiencias blancas estadounidenses a las que, sin embargo, les gusta su música (esta semana, Balvin anunció que firmó un contrato con Scooter Braun, el poderoso manager de Justin Bieber y Ariana Grande).

Al preguntarle por qué era importante cantar en español, Bad Bunny, nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio, se unió a un grupo de FaceTime con Balvin y simplemente dijo: “Porque ese es el idioma que hablamos”.

Balvin, cuyo nombre real es José Álvaro Osorio Balvín, agregó: “Sólo es el comienzo de la nueva ola mundial de la música en español. Creo que estamos haciendo una hermosa declaración”.

Duque, de Universal Music Latino, señaló que aunque los artistas del pop latino como Enrique Iglesias ya habían trascendido las barreras del idioma, “Despacito”, el megahit de Luis Fonsi, Daddy Yankee y Bieber, había sido un cambio radical. “Cuando empecé en esto, encontrabas artistas nacidos en Estados Unidos y, aunque tuvieran ascendencia latina, querían cantar en inglés”, dijo. “Hoy en día, incluso los artistas que se sienten más cómodos hablando en inglés piensan que es bueno hablar en español”.


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